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El entusiasmo

  • Foto del escritor: Bienestar y comunicación
    Bienestar y comunicación
  • 3 oct 2025
  • 2 Min. de lectura

En su obra El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital (Zafra, 2017), la escritora y pensadora Remedios Zafra reflexiona sobre una paradoja contemporánea: la pasión por crear, que debería ser fuente de libertad y plenitud, se convierte en muchas ocasiones en un mecanismo de explotación y precariedad.


La autora nos recuerda que el entusiasmo —esa exaltación derivada de una pasión creativa— puede ser auténtico, cuando nace del deseo de expresarnos y aportar al mundo; o inducido, cuando es instrumentalizado por un sistema que exige velocidad, productividad y disponibilidad constante (Zafra, 2017). En este segundo caso, la pasión se transforma en una máscara de motivación forzada que encubre la ansiedad, la falta de estabilidad y la autoexplotación.


Un ejemplo cotidiano lo vemos en quienes trabajan en sectores culturales, académicos o digitales, aceptando pagos simbólicos o promesas de “visibilidad” como compensación por horas de dedicación. Como advierte Zafra, el entusiasmo se convierte así en un pago afectivo o inmaterial que reconforta de manera insuficiente, pero que normaliza la precariedad

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La “maquinaria entusiasta” no solo produce obras o proyectos, también sostiene dinámicas de poder. Como diría Foucault, el poder se hace capilar: llega al cuerpo, a los gestos y a la vida cotidiana (citado en Zafra, 2017). La precariedad se cuela en las rutinas digitales, en la conexión permanente y en la ansiedad productiva de quienes no se permiten un tiempo vacío o improductivo por miedo a “quedar fuera”.


No obstante, Zafra no se queda en la crítica. Propone resistencias pequeñas pero poderosas: ralentizar el ritmo, recuperar espacios de intimidad y silencio, resignificar el fracaso como territorio creativo, y sobre todo, construir comunidades y redes de apoyo frente al individualismo competitivo.


Desde esta mirada, el ensayo de Zafra nos interpela también a nivel personal: ¿nuestro entusiasmo nos libera o nos ata? ¿Lo usamos como motor de sentido o como excusa para seguir en dinámicas que desgastan nuestro cuerpo y nuestra mente?


En conclusión, El entusiasmo es un llamado a repensar la relación entre trabajo creativo, pasión y precariedad. Es también una invitación a reconocer que todo acto creativo no ocurre en el vacío, sino en cuerpos situados, atravesados por deseos y por condiciones materiales. Y que solo cuando logramos unir pasión y dignidad, entusiasmo y justicia, podremos vivir una creatividad verdaderamente emancipadora.


Bertha Duarte

 

 
 
 

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